Dentro de la excepcionalidad que supone padecer un tumor en la espalda, lo más habitual recae en los llamados tumores vertebrales. Estos son poco frecuentes ya que la columna supone más bien un lugar común en el que algunos cánceres generados en otras partes del cuerpo se han diseminado. Cuando se da este proceso, es posible que afecte a una o más vértebras o que, incluso, cause compresión en la medula espinal.

Los tumores vertebrales pueden ser de dos clases: benignos o malignos. Aunque los tumores benignos pueden llegar a destruir el tejido óseo, no disponen de la capacidad de afectar a otros tejidos. Por otro lado, los tumores malignos pueden expandirse a través de una invasión de la estructura de las vértebras o diseminándose a otros órganos.

Causas

La causa de los tumores espinales primarios es desconocida y algunos están asociados con defectos genéticos. El tumor espinal es mucho menos común que el tumor cerebral primario.

A medida que crece, el tumor afecta las células de la médula espinal, las raíces nerviosas, las meninges, los vasos sanguíneos o los huesos de la columna. El tumor ocasiona síntomas a causa de la compresión de la médula espinal o de las raíces nerviosas (similar al trauma de la médula espinal), invasión de células normales por el tumor, o isquemia (falta de oxígeno) que resulta de la obstrucción de los vasos sanguíneos.